La casa de las luces

Lourdes​​ y​​ Manuel​​ se​​ querían​​ con​​ los​​ 4​​ sentidos.​​ Ciegos​​ de​​ nacimiento,​​ conocían​​ —y​​ amaban—​​ todo​​ el​​ uno​​ del​​ otro​​ a​​ excepción​​ de​​ su​​ aspecto.​​ 

Siguieron​​ las​​ indicaciones​​ hasta​​ encontrar​​ la​​ casa​​ de​​ la​​ que​​ todo​​ ciego​​ hablaba:​​ «La​​ casa​​ de​​ las​​ luces»​​ la​​ llamaban.​​ Llegaron​​ hasta​​ la​​ puerta​​ guiados​​ por​​ sus​​ bastones​​ y​​ no​​ les​​ hizo​​ falta​​ llamar.​​ Escucharon​​ el​​ ruido​​ de​​ las​​ bisagras​​ y​​ percibieron​​ un​​ olor​​ que​​ les​​ invitó​​ a​​ pasar.​​ Cuando​​ cruzaron​​ el​​ umbral,​​ las​​ puertas​​ se​​ cerraron​​ y​​ despareció​​ la​​ oscuridad.​​ 

Era​​ la​​ primera​​ vez​​ que​​ veían​​ y,​​ fascinados,​​ se​​ miraron​​ el​​ uno​​ al​​ otro.​​ El​​ tiempo​​ se​​ detuvo.​​ Las​​ sonrisas​​ se​​ dibujaron​​ en​​ sus​​ rostros​​ y​​ se​​ besaron.​​ Pero​​ en​​ ese​​ momento​​ una​​ fuerza​​ invisible​​ les​​ separó.​​ Hasta​​ ellos​​ llegó​​ la​​ figura​​ de​​ lo​​ que​​ podría​​ ser​​ un​​ ángel.​​ El​​ mensaje​​ que​​ traía​​ no​​ era​​ nada​​ halagüeño:​​ podrían​​ quedarse​​ en​​ aquella​​ casa​​ para​​ siempre,​​ pero​​ jamás​​ podrían​​ volver​​ a​​ tocarse.​​ 

Se​​ miraron,​​ volvieron​​ a​​ sonreír​​ y​​ tomaron​​ la​​ salida​​ —guiados​​ nuevamente​​ por​​ sus​​ bastones—​​ cogidos​​ de​​ la​​ mano.​​ 

Febrero (Microrrelato)
Título: La casa de las luces
Objetivo: 4-Haz un relato que transcurra en una casa encantada.
Objeto:  20-Un ángel
Caracteres: 994

Las asas

Escapé de las uñas de Sibila, y tras una larga caminata llegué a una casa abandonada. La sed carcomía mi esófago. Vi aquel botijo como Ricardo III vio a su caballo y me abalancé sobre él.
El agua que salía por el pitorro para chocar contra mi lengua, sabía mejor que un Baco reserva. Al menos al principio, porque empecé a notar un regusto amargo. No le di importancia y me senté a disfrutar de la sombra y de la sed saciada. Dejé el botijo a mi lado y puse mi brazo sobre él como el que abraza a un amigo. Entonces advertí que en un asa estaba inscrita la letra Alpha, y en la otra la Omega.
Inmediatamente caí en una ensoñación, donde el botijo crecía hasta convertirse en un jarrón gigantesco con forma monstruosa, que, con los brazos en jarra me miraba fijamente. Lejos de dar miedo resultaba cómico.
Cuando me seccionó la garganta con una de sus asas desperté sobresaltado. Repito, desperté sobresaltado. Quise despertar. Volví a intentar despertar.¿Desperté?

 

 

 

 

 

Este relato está escrito para el Reto de escritura creativa #OrigiReto2019 que co-organizan Stiby (@Stiby2) y KATTY (@Musajue,), del cual podéis encontrar las bases, pegatinas, Ranking de participantes, cómo apuntarse y datos varios en esta entrada de mi blog (La Pluma Azul de KATTY) y en esta otra de Stiby (Solo uncapítulo más).

Enero (Microrrelato)
Título: Las Asas
Objetivo: 1-Haz que el protagonista principal del relato sea un botijo o un objeto maldito (o ambas), o que la historia se centre en él.
Objeto:  7-Una letra del alfabeto griego.
Caracteres: 971